Kinsale, la batalla del recuerdo

Vista de Kinsale

Kinsale fue el lugar de una mítica batalla en 1601, punto de inflexión en la historia de Irlanda. Durante 300 años fue una guarnición y puerto de suma importancia, dejando un interesante legado de arquitectura victoriana.

El edificio más emblemático de la ciudad es el Charles Fort. Está abierto todo el año y dispone de visitas guiadas. Este fuerte es uno de los mejores ejemplos de este tipo de fortificaciones del siglo XVII. La fortaleza tiene dos enormes baluartes con vistas a la bahía y tres hacia el interior. Dentro de sus paredes estaban todos los cuarteles e instalaciones auxiliares de apoyo a la guarnición. El fuerte militar continuó en uso hasta 1922.

El Castillo Desmond, por otra parte, fue construido en 1500 por Maurice Bacach Fitzgerald, señor de Desmond. En 1600 y 1601 fue utilizado como arsenal de Don Juan Aguila durante la ocupación española de la ciudad que duró 100 días, antes de la histórica Batalla de Kinsale de 1601.

En el siglo XVII se conoció popularmente como la prisión francesa, y fue utilizado para albergar prisioneros de guerra, la mayoría de ellos capturados en el mar. La mayoría de los presos eran franceses, y muchos de ellos fueron canjeados por soldados británicos. Algunos presos fueron alojados en cabañas cercanas, y las condiciones eran pésimas: hacinamiento, falta de alimentos, hambre y enfermedades.

Centro de Kinsale

La Iglesia de Saint Multose fue construida en 1190. De ella destacan la pila bautismal, el sepulcro de Pascua y el retablo de la capilla de Galway. Fue en esta iglesia donde se proclamó rey al príncipe Carlos II, tras oír la noticia de que Cromwell había ejecutado en Londres a Carlos I. La tropa de Carlos II estaba en ese momento en el puerto de Kinsale.

El Museo Regional de Kinsale data de 1600. En este edificio se celebraron ceremonias legales en el siglo XVIII. Otro lugar nostálgico y maravilloso de Kinsale es el Jardín de la Memoria, dedicado a Michael Judge, capellán del Departamento de Bomberos de Nueva York que perdió la vida en los atentados del 11 de septiembre.

Este jardín del recuerdo fue promovido por Kathleen Murphy, una enfermera de Nueva York, nacida muy cerca de aquí, donde aún vive parte de su familia. La primera plantación de árboles tuvo lugar en noviembre de 2001. A esta ceremonia asistieron familiares irlandeses de los fallecidos en Nueva York. Y es que muchos de los bomberos que perecieron en durante el trágico 11-S eran de ascendencia irlandesa. Cada árbol lleva el nombre de uno de ellos.

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