El fantasma de la fábrica de lino de Belfast

Belfast

En el día de hoy no os vamos a hablar de seres mitológicos, como acostumbramos desde hace uno meses, sino que vamos a centrarnos en los fantasmas, más concretamente uno de los más conocidos de Belfast.

Se trata del de Helen Blunden, una chica que murió durante un derrumbe en una fábrica de lino de la capital de Irlanda del Norte. La leyenda fija su fallecimiento en 1912 y, según dicen, desde entonces se la oye cantar entre los restos de este edificio, que ya ha desaparecido.

Helena Blunden tenía 16 años cuando comenzó a trabajar en una de las sala de la fábrica de ropa en el área de los antiguos mercados de Belfast. Había nacido en Irlanda, pero criada en Inglaterra y sus padres habían decidido regresar a casa justo un año antes de su muerte, coincidiendo con una mayor apertura desde Westmiser hacia sus vecinos irlandeses. La familia Blunden se mudó a una pequeña casa adosada de la calle Rafael, a apenas unos metros de la fábrica de lino.

Por aquel entonces Irlanda era una de las máximas potencias en materia de fábricas de ropa, por lo que fue el trabajo que sirvió para alimentar a muchas familias irlandesas; una situación muy diferente a la industria irlandesa actual.

Helena es descrita por la historia como una joven alegre y ruidosa, con una cabeza llena del romanticismo de la poesía de Yeats, el ingenio de los juegos Shaw y el canto ronco de los teatros de variedades de Londres. Le gustaba bailar y cantar, pero como en su casa no le dejaban dedicarse a ello deleitaba a sus compañeros de la fábrica mientras trabajaba.

Un domingo los responsables de la fábrica obligaron a sus trabajadores a asistir para poder finalizar un pedido que corría prisa. Helena tenía previsto asistir a un concierto a última hora de la tarde, por lo que trabajó arduamente, llevando bajo el uniforme la ropa con la que iba a ir al evento para no perder tiempo cambiándose de ropa y paró siquiera para comer. Acabó su trabajo a tiempo, pero cuando se iba tropezó con una fregona, llegó hasta la barandilla, por la que se precipitó hacia la planta baja, donde murió.

Su intención era la de dejar ese día la fábrica y no volver nunca más a trabajar allí. Quería probar fortuna como cantante, algo que nunca pudo hacer por su repentina muerta. Por ello se dice que ella sigue habitando la fábrica de Belfast y transita por sus ruinas cantando canciones propias de principios del siglo XX.

Foto Vía Wmsch_kiwi

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