Harland and Wolff, los astilleros más famosos de Belfast

Harland and Wolff

Una de las empresas ubicadas en Belfast que ha trascendido más allá de sus fronteras es la compañía de construcción de barcos Harland and Wolff Heavy Industries Ltd. Desde sus inicios se ha encargado de la construcción de naves de todo tipo, tanto civiles como militares, se ha encargado de proyectos de ingeniería y también de despiezar barcos en desuso. Pero posiblemente su trabajo más representativo fue el RMS Titanic, cuya construcción se llevó a acabo en estas instalaciones.

Harland and Wolff nació en el año 1861, cuando Edward James Harland decide comprar un pequeño astillero que estaba en Queen´s Island, hasta entonces propiedad de Robert Hickson. Tras asociarse con Gustav Wilhelm Wolff, la empresa comenzó a prosperar y pronto pudieron ampliar sus instalaciones y hacerse cargo de trabajos cada vez mayores.

Una de las contribuciones de Harland fue la de modificar las cubiertas de los barcos, así como realizar una serie de innovaciones que dieron mayor capacidad de carga a los barcos. Poco después firmarían un contrato de exclusividad con la compañía White Star Lines.

Casi medio siglo después, el prestigio de Harland and Wolff fue sobradamente justificado con la construcción del RMS Olympic, el RMS Titanic (que pese a su trágico final, era una impresionante obra de ingeniería) y también el HMHS Britannic. Con la llegada del RMS Georgic en 1932, la compañía llevaba la friolera de 70 buques fabricados para White Star Line.

Tras haber participado en las dos guerras mundiales como constructora y reparadora de barcos y también abriendo una pequeña filial dedicada al ensamblaje de aviones, Harland and Wolff  terminó su andadura en la fabricación de buques con la construcción del SS Canberra en el año 1960.

Gracias a su adquisición por parte del gobierno en asociación con Fred Olsen, dueño de una importante red de transportes marítimos, Harland and Wolff continúa funcionando hoy en día, aunque sus miras de cara al futuro son algo distintas. La empresa continúa en el negocio del mar, pero ahora dedica más esfuerzos a la investigación y a la construcción de petroleros, cargueros de gas y en algún caso plataformas petrolíferas. Sea como fuere, es una de las empresas que más ha influido en la historia de Belfast.

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