El castillo Dunmoe sobre el río Boyne

Castillo Dunmoe sobre rio Boyne

El castillo Dunmoe, situado sobre el río Boyne, es hoy en día apenas poco más que el recuerdo de lo que hace tiempo fue. Situado sobre una pequeña colina a medio camino entre Navan y Slane, en el condado de Meath, las ruinas de lo que fue un pequeño castillo de estilo anglo-normando continúan siguiendo el curso del río. Construido en el siglo XV, su base era rectangular y cada una de sus esquinas estaba rematada con una torre.

En los años posteriores a su construcción, el castillo Dunmoe se vio envuelto en la historia de las islas británicas. Fue testigo y víctima de la invasión de Cromwell en 1649 y corrió peligro durante la Batalla del Boyne, pero su caída no llegó hasta 1798, año de rebeliones por todo el país en contra del dominio inglés. Ese año su interior fue destruido por el fuego. Hoy sólo quedan dos de las cuatro torres y la parte trasera del castillo también se ha ido derrumbando con el paso de los años. Lo que queda de sus muros conforma un paisaje desolador. Puede que ni el pasadizo secreto que, según parece, cruzaba al otro lado del río haya resistido los embates del tiempo y de los conflictos en la isla.

De la familia que residió en el castillo, los D’arcy, tampoco queda gran cosa. En su parte posterior se encuentra, también en ruinas, una pequeña capilla de estilo medieval y la cripta en la que descansan los restos de sus miembros.

Capilla del Castillo Dunmoe

Cuentan que uno de ellos, George D’arcy, señor del castillo, quiso colocarse del bando ganador en la Batalla del Boyne, la cual tuvo lugar el 1 de julio de 1690 y en la que se enfrentaron el protestante Guillermo de Orange y el católico Jacobo II por el trono de Inglaterra, pero no conseguía decidirse por uno de ellos.

Así que, al parecer, decidió apostar por los dos. La noche antes de la contienda, George D’arcy invitó a su castillo al aún rey Jacobo II para manifestarle su apoyo y la noche después invitó a Guillermo de Orange, quien finalmente se había proclamado vencedor, para felicitarlo. La estrategia no le fue tan bien como esperaba y ha terminado siendo recordado como un mero oportunista. Eso si, ha conseguido dejar grabado su nombre en un pedacito de la historia del condado de Meath.

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Foto 1 Vía: Geograph.org.uk
Foto 2 Vía: Trekearth.com

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