Glendalough, el monasterio de los lagos

Uno de los lagos de Glendalough

Glendalough es un fascinante lugar, rodeado de un espectacular entorno natural a sólo una hora al sur de Dublín. El monasterio que alberga este rincón fue fundado por San Kevin, un monje ermitaño que murió alrededor del 618. Las extensas ruinas de Glendalough incluyen varias iglesias, una excelente torre redonda y varios lugares relacionados con la vida de San Kevin.

La zona es ideal para pasear, o bien a través de las ruinas o sobre las laderas de las montañas que la rodean. Este es uno de los lugares más hermosos de Irlanda y un punto culminante de cualquier viaje a la isla.

En Glendalough hay dos lagos que se conocen con los nombres de Bajo y Alto Lago. La principal zona de aparcamientos, el centro de visitantes, el Hotel Glendalough y la mayor parte de las ruinas monásticas están ubicadas cerca del Lago Bajo. El Lago Alto tiene también una zona de aparcamiento, pero no cuenta con más instalaciones. Excelentes rutas de senderismo conectan ambos lagos y todas las ruinas.

La mayoría de los visitantes entran en Glendalough después de cruzar un puente sobre el arroyo, o bien a través de la entrada medieval cerca del hotel. El mayor edificio de Glendalough es la Catedral, construida en varias etapas, desde el siglo X hasta principios del XIII. La primera parte es una nave que servía para mantener el techo de madera. El coro, la sacristía y la puerta norte se añadieron a finales del XII y principios del XIII.

El coro y las ventanas fueron en su momento finamente decorados, aunque muchos de los detalles están hoy desaparecidos. A pocos metros al sur de la catedral se halla una antigua cruz de granito, conocida comúnmente como la Cruz de San Kevin.

Ruinas de Glendalough

Muy cerca de aquí se hallan las casas de los priores, reconstruidas en su totalidad en 1779. Se trata de un pequeño edificio románico con un arco decorativo en cada extremo. Su uso original se desconoce, pero puede que tuviera alojadas las reliquias de San Kevin. Su nombre proviene de la práctica de enterrar allí a los sacerdotes del lugar durante los siglos XVIII y XIX.

La Iglesia de San Kevin consistía originalmente de una nave simple con una entrada en el extremo oeste y una pequeña ventana en la parte de atrás. El coro, hoy desaparecido, y la sacristía se añadieron más tarde. El monumento más visible de Glendalough es su torre circular, de unos 30 metros de altura. En la Irlanda medieval, estas torres sirvieron como campanarios, almacenes y lugares de refugio en tiempos de ataque. La puerta está construida a unos 3 metros y medio del suelo, práctica común para proteger los tesoros de su interior.

Sin duda que, visitar Glendaloug os traerá una sensación de silencio y de siglos. Una atmósfera de misticismo rodea el lugar, cuajado de valles y el recuerdo de los tiempos pasados. Un rincón indispensable en vuestro viaje hasta Irlanda.

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