Fin de semana en Dublín, maravilla histórica

Pasar dos noches en una de las capitales más interesantes de Europa parecería a simple vista un corto viaje, sin embargo desde aquí os podemos decir que bien vale la pena aprovecharlas. En esos dos días podemos encontrarnos multitud de atracciones, una agitada e interesante vida cultural, y relajarnos en los deliciosos pubs irlandeses, tomando cómo no una buena pinta de cerveza. Hoy en día, con las comunicaciones excelentes que tiene Dublín con la práctica totalidad de las compañías de bajo coste, acercarnos hasta la capital irlandesa está al alcance de cualquiera.

La zona central e histórica de Dublín es Temple Bar, ubicada en el lado sur del río Liffey que atraviesa el centro de la ciudad. Es el área más turística de la capital y su encanto es genuino. Sus calles aún mantienen el calor de lo medieval, con sus edificios de piedra. Los cafés, pubs y restaurantes se multiplican en esta zona. Temple Bar es el centro de la vida nocturna de esta ciudad.

La profunda herencia cristiana en Irlanda es bastante conocida, y la visita a las iglesias de Dublín bien merece la pena. Debemos comenzar en la Catedral, la sede del arzobispo anglicano irlandés. Algunas partes del edificio datan del siglo XI, y aunque ha sufrido una serie de transformaciones posteriores, se mantiene su histórico pasado. En su interior destaca la cripta, la más grande de todas las iglesias de Gran Bretaña.

La otra catedral dublinesa es la de San Patricio, la iglesia más grande del país. Cualquiera puede apreciar la belleza y la historia de sus muros. En ésta debemos pagar 5 euros para poderla visitar en un tour guiado.

De aquí podríamos pasar a la Guiness Storehouse, el hogar de la legendaria cerveza negra Guiness. Realmente, no es muy barato entrar en el recinto, sale por unos 14 euros, pero se pueden realizar múltiples actividades y visitar varias exposiciones, que se completan con una degustación de cerveza en el Gravity Bar, que cuenta con una vista panorámica de Dublín de 360 grados.

Hay muchas más atracciones en Dublín, sobre todo en el centro de la ciudad. La Biblioteca de la Trinity College muestra el famoso Libro de Kells, un manuscrito del siglo IX compilado por los monjes celtas. El campus de la escuela también es muy hermoso y vale la pena visitarlo. El Castillo de Dublín también es otro de los lugares imprescindibles en nuestra visita.

Grafton Street es una bulliciosa calle peatonal conocida por sus tiendas y sus cafés. Al otro lado del río Liffey se halla el famoso Teatro Abbey, junto a otras muchas tiendas y cafeterías. Si todo esto os parece demasiado para un fin de semana, no os preocupéis. Todas y cada una de las atracciones que os hemos mencionado se hallan a muy poca distancia unas de otras. Dublín es una ciudad muy compacta que se puede recorrer sin ningún tipo de problema.

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