Newgrange, recuerdo de otras épocas

Newgrange

¿Os interesan la historia, la arquitectura, el arte o la astronomía?. Si la respuesta a alguna de ellas o a todas es que sí, tenéis que visitar en Irlanda el Newgrange, un monumento que se supone más antiguo que las pirámides de Egipto.

La gran pirámide de Egipto es la última de las siete maravillas del mundo antiguo. Durante siglos, todo el mundo ha admirado su impresionante construcción. Sin embargo, un grupo de monumentos menos conocidos se encuentran en el valle del Boyne en Irlanda, y entre ellos el más conocido es el Newgrange. Su fecha estimada de construcción es alrededor del 3200 a.C, es decir, 600 años antes que las pirámides de Gizeh y 1000 años antes que Stonehenge.

Se trata de un montón de tierra en forma de guijarros, de más de 150 metros de diámetro y casi 30 de alto. Casi 200.000 toneladas en materiales fueron usados para su construcción, llegándose a tardar unos 30 años en realizarse. Este monumento tiene 97 piedras a modo de bordillos en su base y está rodeada por otras 12 piedras más, aunque algunos consideran que en su origen llegaron a ser hasta 38. Cada una de ellas tiene unos 3 metros de altura y forman un círculo alrededor de una colina de 340 metros de diámetro, ligeramente más grande que el diámetro de Stonehenge.

Newgrange se sitúa a unos 30 kilómetros al norte de Dublín, junto a otros montones de tierra más pequeños como el Knowth y el Dowth. Los arqueólogos denominan a estos monumentos tumbas. Pero van más allá, ya que Newgrange ofrece hoy en día los conocimientos de ingeniería y astronomía de los antiguos habitantes de Irlanda.

La luz entrando en el solsticio de invierno

Durante siglos, las piedras de Newgrange se usaron incluso para construir carreteras. De hecho, gracias a ello fue conocida. En 1699, el propietario del recinto encargó a algunos trabajadores obtener algunas piedras de la colina. Al hacerlo descubrieron una entrada. Un pasaje de casi 30 metros de largo que conducía a una sala central con un techo de 10 metros. Esta sala central consta hoy de tres cámaras. Una de las características más impresionantes de Newgrange es el techo de la sala central. Hoy en día podemos contemplarlo tal como se construyó hace miles de años.

Diversos motivos y símbolos están tallados en las piedras de Newgrange. Los arqueólogos los han clasificado en zigurats, rombos, arcos, círculos, espirales, estrellas y líneas paralelas. Muchos de los más afamados historiadores han calificado Newgrange como el monumento megalítico más importante del mundo.

El momento culminante para visitar Newgrange es en el solsticio de invierno. En esta época del año es algo más que un monumento funerario. A la hora de construir el largo pasillo que lleva a la sala central, los constructores colocaron una enorme piedra encima de la entrada. Cuando el sol se levanta por la parte este, sus rayos pasan a través de esta piedra, penetran en el pasillo y la oscuridad de la cámara desaparece. Esta iluminación dura aproximadamente 17 minutos. Los científicos creen que esta piedra tiene un significado astronómico.

Así que estáis interesados en la historia, la arquitectura, el arte o la ciencia, ¿por qué perderos esta auténtica maravilla en el valle del Boyne?. Allí ha permanecido durante más de 30.000 años. No la hagáis esperar más…

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