El Castillo de Glin, un maravilloso hotel con historia

El Castillo de Glin desde el Shannon

El Castillo de Glin, el hogar del caballero de Glin y de su esposa, la señora Fitzgerald, está a orillas del Shannon. Realmente es un precioso hotel de 15 habitaciones, decoradas de manera individual, cada una con su cuarto de baño privado.

A la orden de los caballeros de Glin, una rama de la gran familia normanda de los Fitzgerald, señores de Desmond, se les concedió amplias tierras en el condado de Limerick a principios del siglo XIV. Los Fitzgerald llegaron a Irlanda procedentes de Gales en 1170 como mercenarios, para ayudar al rey Dermot MacMurrough en sus guerras para someter a sus súbditos.

Las otras ramas de la familia eran conocidas como los caballeros blancos y los caballeros de Kerry. El último caballero blanco, Maurice Og Fitzgibbon, murió en 1611, y el título se encuentra ahora extinguido. El caballero de Kerry vive ahora en Inglaterra.

Los techos ricamente decorados, los muebles y las pinturas irlandesas muestran el esplendor original del interior del castillo. La sala de recepción consta de una sala de estar, donde uno puede sentarse a charlar o tomar una copa antes de la cena. Los huéspedes pueden relajarse o bien en la preciosa biblioteca de madera de caoba o en la Drawing Room, con su chimenea de mármol, un elegante ambiente para tomar el café por la mañana o la tarde, o bien el té o un licor.

La cocina del Castillo de Glin es una de las mejores de Irlanda. Lo más recomendado es el pescado y la carne de cordero. Las frutas se cultivan precisamente en los jardines del castillo. Sentaros en una de las mesas del antiguo comedor, una vieja estancia decorada con retratos ancestrales de viejos dueños del castillo.

Cada habitación tiene su propio cuarto de baño. El castillo tiene seis habitaciones de lujo, seis habitaciones en la planta superior y cinco habitaciones estándar. Las habitaciones de la planta superior y las estándar se hallan en el ala antigua del castillo y en el tercer piso. No hay ascensor en el castillo. Todas las habitaciones y sus baños difieren entre sí en diseño, estilo y decoración.

Los jardines del castillo proporcionan un entorno en el que se puede visitar y contemplar las flores, las plantas y los árboles. En el jardín se cultivan las frutas y hortalizas que luego se usan en la cocina del hotel. En ellos hay ocasión para pasear, jugar al croquet o al tenis.

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