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La Isla de Garnish, un paraíso multicolor

Hoy os queremos llevar a uno de esos lugares que, nada más verlo, diréis: esto sólo se puede encontrar en Irlanda. Se trata de la isla de Garnish, a la que sólo se puede llegar en barco desde la cercana ciudad de Glengarrif. Estos jardines fueron creados en 1920, y son el trabajo conjunto de Anna Bryce, entonces propietaria de la isla, y Harold Peto, arquitecto y diseñador de jardines.

El principal nombre de la isla es del de Ilnacullin, o Isla de Holly. Goza de un microclima cálido, gracias tanto a la corriente del golfo como a su ubicación protegida en la Bahía de Glengarrif. Esto ha permitido que las plantas no nativas prosperen y crezcan, siendo reconocido internacionalmente por la amplia variedad de sus especies.

La zona más interesante de los jardines es la Casita Italiana, con vistas a un gran lago, y un área con camelias, rododendros y olorosos mirtos. Alrededor del lago hay una gran cantidad de interesantes bonsais, algunos de los cuales tienen más de 300 años de antigüedad.

Aparte de su belleza intrínseca, esta parte del jardín es muy sorprendente, ya que su forma contrasta con el pasaje salvaje y montañoso que lo rodea. No sólo nos sorprenderá y maravillará el telón de fondo que conforma, sino cómo se refleja en el agua del lago.

Incluso a los que no os gusten demasiado los jardines disfrutaréis del paseo por la isla, con por ejemplo Happy Valley y su numerosa muestra de árboles, o con el punto más alto de la isla, Torre Martello y sus fabulosas vistas a la Bahía de Bantry. Los jardines son una delicia, con árboles frutales y caminos bordeados con flores de todo tipo.

Son ricos en forma y color, cambiando continuamente con cada estación, a fin de ofrecer algo nuevo a cada momento. En mayo y junio los rododendros y las azaleas están en su mejor momento, mientras que las plantas trepadoras y los arbustos suelen ofrecer mayor vistosidad en verano. La abundancia de árboles provoca una tremenda vistosidad en otoño.

Información adicional

Los jardines abren de marzo a octubre, de lunes a sábado, de 10.00 a 18.30, y los domingos de 13.00 a 18.30 horas. Ojo porque la última entrada suele ser una o dos horas antes del cierre. El único acceso a la isla es a través del barco desde Glencarrif. No os preocupéis porque hay mucha publicidad con los transbordadores que hacen la ruta. La visita a los jardines puede durar unas dos horas, y hay una pequeña cafetería en la isla, cerca del puerto.

A los niños les encantará estos jardines, ya que tendrán la posibilidad de conocer plantas, flores y árboles nuevos, así como poder montar en barco, cruzar hasta una isla o bien perderse en el bosque. Incluso, a veces, si hay suerte, desde el barco se pueden ver a las focas sobre las rocas.