La Fortaleza de Duncannon, bastión de Waterford

La Fortaleza de Duncannon

La fortaleza de Duncannon Fort fue construida en 1588, y todo lo que podéis ver en ella hoy proviene de aquella fecha, ya que permanece casi intacto. Se halla en un promontorio cerca del importante punto estratégico del puerto de Waterford, y fue precisamente colocado allí como defensa contra los esperados ataques de la Armada española. En su mismo lugar, mucho antes, hubo una fortaleza normanda del siglo XII. El faro de la fortaleza data de 1774, y hoy en día sigue activo.

La fortaleza tiene forma de estrella y ha tenido una gran importancia a lo largo de los siglos, gracias sobre todo a su carácter defensivo. Durante seis semana de 1645 la Confederación Católica intentó tomarlo sin éxito, y en 1649 Cromwell también lo asedió, pero tampoco pudo tomarlo. Es por ello que, para pasar su artillería por Waterford, tuvo que tomar una ruta distinta y más tortuosa a través de New Ross.

El fuerte siguió siendo una importante guarnición británica hasta 1919, cuando fue entregado al estado irlandés, sólo para ser destruido tres años más tarde durante la guerra civil. Permaneció abandonado hasta la Segunda Guerra Mundial, momento en el que el temor de una invasión de Hitler sobre Irlanda llevó a que fuera reconstruido y ocupado por el ejército irlandés hasta que terminó la guerra.

Ocasionalmente fue usado de vez en cuando como sede campamentos de verano, hasta que en 1993 se le entregó al Consejo del Condado de Wexford. En ese momento se encontraba en muy mal estado, y desde entonces, se lleva realizando un lento pero cuidadoso proyecto de restauración.

Hoy en día la fortaleza alberga un museo marítimo, que se centra sobre todo en la historia de las peligrosas aguas de la costa sudeste de Irlanda. Los casi 10 metros de altura del foso que rodea la fortaleza han sido restaurados, así como el patio de armas y algunos de los otros edificios que conforman Duncannon.

Información adicional

La Fortaleza de Duncannon está abierta de abril a noviembre. Además del edificio del museo alberga también un centro de arte, una tienda y una pequeña cafetería. Asimismo vale la pena visitar la bella ciudad de Duncannon. Se trata de un rincón del siglo XVII, pegadita al mar. En su puerto se puede ver la reliquia de un barco, que se cree que podría ser uno de los buques insignias de la Armada de Cromwell, que naufragó en esta costa.

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