Irlanda, el recuerdo de sus ruinas

Ruinas de San Kevin en Glendalough

Irlanda es conocida, entre sus muchos nombres, como la Tierra de los Santos y los Eruditos, sobre todo por la gran cantidad de monumentos históricos y antiguos que guarda como un tesoro. Numerosas ruinas de piedra salpican sus valles, sus acantilados rasgados sobre el océano, testigo inmemorial de tantos y tantos siglos de historia en la isla verde.

La historia de Irlanda es muy compleja, pero se entiende perfectamente al estar escrita en la piedra de sus castillos, sus iglesias y sus edificios. Algunas de estas piedras han permanecido en pie durante siglos para hoy narrarnos en primera persona el susurro lento de los siglos. Incluso aquellas que ya han caído siguen dejando su voz para el recuerdo.

A mí particularmente me encanta Irlanda. Creo que hay pocos lugares que me hayan dejado tanta huella, tantos recuerdos nostálgicos y mágicos después de haberlos visitado. Es una mezcla de todo, la sencillez y amabilidad de sus gentes, sus paisajes, la calma de su lluvia. Visualmente, Irlanda es muy refrescante, colores tan vivos que os gritarán a cada instante su presencia. Pero también, Irlanda a veces es sombría, como una luz apagada… pero tan hermosa…

Algunos de los lugares que más disfruté fueron el Monasterio de San Kevin y su iglesia en Glendalough, además de las Montañas de Wicklow. Ambos son lugares muy pacíficos y tranquilos. Los cuervos sobrevuelan cada tarde las torres del monasterio, y le hacen darse cuenta de cuán antigua es, cuántas batallas ha visto. Es tan hermosa…

Otro de los grandes lugares de mis recuerdos irlandeses es la Península de Inishowen, en el condado de Donegal. Grandes círculos de piedra rodean el terreno sagrado de Granan of Achleach, marco de druidas y otros sacerdotes paganos. Es increíble imaginar lo que se pudo vivir aquí. Al poner las manos en sus paredes, sentí el silencio de más de 5.000 años de historia incrustado en ellas. ¿Cómo pueden ser tan antiguas?.

Las cabañas de la Península de Dingle, en el condado de Kerry, también son asombrosas. ¿Cuántos siglos han podido llover ya sobre ellas?. Nunca me cansaría de explorar estos rincones y estas antiguas ruinas de piedra. Son inolvidables. La paz y la espirutualidad que se siente en ellos es algo que no tiene precio.

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2 comentarios

  1. oleidys carpio dice:

    Comparto plenamente tú opinión. Fuí sólo a Dublín en 2007 y cada día hasta hoy extraño inmensamente a Irlanda. Sentí su esencia, su histórica belleza.Todo lo explicable e inexplicable. Adoro a Irlanda y su gente maravillosa. Soy de Venezuela y conozco mi país y sus maravillas. Mis raices son de aquí y mi espiritú también. pero siento que algún ancestro mio es de allá.

  2. gregorio Morillo dice:

    que afortunados y afortunadas los que tienen la oportunidad de viajar a Irlanda!

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