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The Liffey Swim, cita para nadadores en Dublin

En anteriores ocasiones os hemos hablado de lo amantes que son los irlandeses de los deportes, lo que ha hecho que se conviertan en eventos que generan la presencia de miles de turistas en las diversas localidades en las que se celebran. Una muestra de lo mucho que les gustan las pruebas náuticas es la impaciencia con que esperan The Liffey Swim, que desde hace casi 90 años se celebra, el primer fin de semana de septiembre en la capital irlandesa. Coincide con el final del verano y es por ello una de las últimas carreras de natación de cuantas se celebran en la isla.

La fama de esta prueba náutica se deriva de lo peculiar que resulta, ya que se desarrolla en plena ciudad y en un río, por lo que hay una cosa garantizada: la temperatura del agua será bastante baja. Sin embargo, esto no supone un problema para los nadadores, sino que es una de las razones por las que, además, congrega cada vez a más deportistas en el punto de partida.

Para haceros una idea del interés que suscita The Liffey Swin valga decir que, en la edición del año pasado, participaron 230 hombres y 110 mujeres y miles de ellos se acercaron a Dublín para seguir la prueba. La edad tampoco es una dificultad para quien quiere nadar por el río Liffey, ya que acoge a gente que supera los 70 años y también a quienes aún no han alcanzado la mayoría de edad. Algunos son irlandeses, otros de países lejanos y hay tanto deportistas olímpicos como aficionados. Toda esta variedad hace que las fotos de cientos y cientos de personas esperando para lanzarse a nadar, o una vez empiezan a dar las primeras brazadas, sean de lo más curiosas y todos los años se reproduzcan en los medios de comunicación de medio mundo.

Los orígenes de esta carrera se remontan a julio de 1920, cuando un nadador profesional, Bernard Fagan aseguró que se podía nadar en el río dublinés mientras estuviese la marea alta, ya que de ese modo los atletas no entrarían en contacto con los elementos contaminantes que pudiera haber en sus profundidades. Y, en esencia, la carrera fluvial sigue desarrollándose igual, salvo que se ha modificado su celebración en el calendario. También ha cambiado el número de nadadores participantes, ya que los primeros en lanzarse al río fueron 27 hombres, frente al casi medio millar de ahora. Hay que tener en cuenta también que hace 89 años ninguna mujer se atrevía a sumergirse en las aguas del Liffey. La primera que lo hizo fue en 1991.

Foto Vía Flickr