Beshoff, el creador del fish and chips

Fish and Chips

El fish and chips es el plato más conocido de todo el Reino Unido. Nadie puede coger vuelos a las islas y no probar la que para los nativos es una de sus delicias gastronómicas. Actualmente ha dado lugar a todo tipo de recetas, desde las más tradicionales y baratas a otras más sofisticadas y que se sirven como auténticos platos de lujo. Sin embargo, poco se sabe acerca del origen de esta comida.

A nadie se le escapa que lo que ahora es considerado un manjar fue antaño la comida de los pobres. Los obreros o pescadores lo compraban en el pub o en puesto callejeros por la noche, cuando volvían a casa del trabajo. Lo barato que resultaba se explica, en parte, a que ni siquiera se servía en un plato.

Aprovechando el periódico del día se hacía un cucurucho, como los de las castañas, en el que se introducían tanto las patatas fritas como el pescado, cualquiera que fuera. Y es que fue precisamente un hombre de la mar, el ucraniano Ivan Beshoff quien originó la receta que después se haría mundialmente famoso.

En 1913 fundó en Dublín el Fish and Chips Shop Beshoffs, que se especializó en pescado y patatas al estilo francés (fritas). Sus hijos se hicieron, posteriormente, cargo del negocio, que se ha convertido en uno de los locales de referencia a la hora de probar la tradicional comida. Eso sí, no vayáis pensando que sus descendientes mantuvieron a rajatabla la receta de Beshoffs, porque ni mucho menos.

El restaurante, ubicado en el número 6 de Upper O’Connell Street, se ha convertido en uno de los más famosos de la Isla Verde y dispone de una carta propia. En ella se encuentran una docena de platos realizados a base de pescado, sin contar con las carnes y verduras, y en los que el tradicional fish and chips se transforma en función de la originalidad de los cocineros.

A pesar de la fama del Beshoffs los precios no son nada escandalosos y bien merecen una visita al local. El plato de pescado más barato, una hamburguesa, apenas supera las cuatro libras y el más caro, a base de salmón, cuesta siete libras. Eso sí garantizan que el pescado es fresco, comprado en la lonja ese mismo día, y tienen menús especiales para los celiacos. El local cuenta, actualmente, con un aforo de un centenar de comensales y si un grupo de una decena de personas quiere comer en el debe reservar mesa con anterioridad, porque sino no tendrá lugar.

Foto Vía Flickr

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