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Los orígenes prehistóricos de Irlanda

Irlanda es un país muy antiguo, tanto que no es fácil fechar los orígenes de la isla. La mayor parte de la gente asocia el nacimiento del país con la presencia de los celtas, por ser el pueblo que más marcó el carácter y cultura de los actuales irlandeses. Sin embargo, según los importantes historiadores habría que remontarse hasta 6.000 años antes de Cristo para encontrarse con el surgimiento de Irlanda. Esto ha provocado que el actual paisaje del país esté salpicado por espectaculares lugares históricos y monumentos del patrimonio nacional, que forman parte del país, al tiempo que le confieren ese espíritu tan especial.

Podríamos decir que el pueblo irlandés pasó por numerosos e importantes acontecimientos de la historia mundial y la prehistoria. Es el caso de la llegada de la cristiandad, los vikingos, los celtas, los normandos y el vuelo de los condes. Con esta expresión se recuerda el episodio protagonizado por los aristócratas católicos que tuvieron que huir del país tras haberse negado a aceptar la soberanía de la reina inglesa.

La tierra irlandesa sería testigo, años más tarde, de la llegada de Cromwell, la emancipación de los católicos, la formación de las Fuerzas Voluntarias del Ulster, la lucha por la autonomía (Home Rule), la revolución de Pascua (Easter Rising) o la formación de la República e Irlanda del Norte, el último episodio de la historia nacional reciente.

Uno de los monumentos más antiguos que aún se conservan en territorio irlandés es la tumba de Newgrange, un antiguo pasaje funerario que precede en 600 años a las pirámides de Giza en Egipto. Es importante también Céide Fields, el monumento de la Edad de Piedra más grande del mundo; la colina de Tara, conocida como el asiento de los grandes reyes de Irlanda. Los monasterios y monumentos eclesiásticos merecen un capítulo aparte en este repaso, aunque nos bastará con mencionar Clonmacnoise, la abadía de Jerpoint, el antiguo monasterio de la Isla de Devenish o la roca de Cashel.

Los castillos también merecen una mención especial. Son muchos los que se encuentran distribuidos a lo largo y ancho de la Isla Verde y cada uno de ellos cuenta con su propia historia. El de Blarney, por ejemplo, exhibe una famosa piedra que, según la tradición, otorga elocuencia a quien la besa. El de Leap es famoso por ser, eso dicen,  el más encantado de Europa. Y el castillo de Trim es el mayor edificio anglonormando de Irlanda. Lo mejor es que, algunos, pueden serviros como alojamiento, ya que se han reconvertido en lujosos hoteles.

Foto Vía Flickr