Connemara, la auténtica esmeralda de Irlanda

Abadia de Kylemore

Irlanda es conocida como la isla esmeralda. Muchos dicen que la verdadera esmeralda es la región de Connemara. El propio Oscar Wilde, uno de los irlandeses más universales, la definió como un lugar de salvaje belleza. Para nosotros, además de todo esto, Connemara es un paraíso para los senderistas. Hay lugares para todos los gustos. ¿Os gustaría conocerlos?.

El corazón de las montañas de Connemara nos ofrece un alojamiento base estupendo, el Kylemore Pass Inn Hotel. Nuestra primera visita nos llevaría a la Abadía de de Kylemore y los Jardines Amurallados de Victoria. Kylemore es un lugar maravilloso, donde el idioma oficial es el de la naturaleza. La abadía es la única de la orden benedictina original de Irlanda. Construida originalmente como un castillo en 1868, es uno de los mejores ejemplos de arquitectura neogótica en Irlanda. La abadía y sus jardines nos llevará unas dos horas y media visitarlos.

A continuación iremos a la estatua que se ve desde la abadía y al sendero de peregrinos que nos lleva a la Montaña Altnagaighera. Un paseo más allá nos acerca a Killary Harbor, un fiordo entre las montañas de Mweelrea y Twelve Bens. El fiordo alcanza veinte kilómetros tierra adentro. El viaje de regreso nos lleva a través de una pequeña carretera, que pasa por Lough Muck y Lough Fee.

Otra de las excursiones podemos hacerla a través del Western Way. Comenzamos en el Valle de Maam, atravesando el Paso de Maumeen, una de las rutas de peregrinos de Irlanda, y que nos lleva hasta la Iglesia de San Patricio, en el corazón de las montañas de Maumturk.

Desde Inishbofin podemos tomar un ferry hasta la aldea de Cleggan, una de las más bellas islas de la costa oeste. Hoy en día la población tiene alrededor de 200 personas. Allí en el año 665 San Coleman ubicó un monasterio, ya que era un lugar muy tranquilo y espiritual. Esa misma paz y espiritualidad aún existe en la isla hoy.

Siguiendo en el Western Way contemplamos las Montañas Maumturk, con vistas al lago Inagh, donde se sigue un sendero todo verde hasta la aldea de Leenaun. Durante el camino veremos muchas antiguas ruinas y una granja abandonada, recuerdo de la gran hambruna del siglo XIX.

Nuestra ruta la podemos terminar en la isla de Omey. Se llega a la isla a través de una calzada, por lo que hay que aprovechar visitarla durante la marea baja. Omey es un lugar espectacular y muy espiritual, con una población de menos de 20 personas. En el siglo VII, San Feichin construyó aquí un monasterio en la parte norte de la isla. Por último, tenemos que visitar el Parque Nacional de Connemara

Foto Vía Planetware

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1 comentario

  1. marcelo maraboli dice:

    defenitivamente un pais para conocer…Soy de chile y mi d eseo es conocer su bello pais

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