Saint Patrick, la catedral de Dublin

Saint Patrick

La ciudad de Dublín cuenta con dos catedrales, a cual de las dos más majestuosas. Ambos edificios se imponen sobre el paisaje ofreciendo una imagen espectacular de los dos. Entre ambas distan casi un siglo de existencia, siendo la más antigua la de ChristChurch, que se comenzó a construir en 1038. En 1191 se pusieron las piedras de la de Saint Patrick’s, que es la de mayor tamaño y da nombre al patrón del país.

De Christ Church ya os hemos hablado en anteriores ocasiones, por lo que en el post de hoy nos centraremos en la más moderna. Fue construida por orden del rey vikingo Sitric Silkenbeard, que decidió situarla en un alto de la ciudad para poder otear de este modo todo el terreno que estaba bajo sus dominios. Las dos catedrales están enfrentadas desde tiempos inmemoriales, ya que cuando los normandos llegaron a Inglaterra también lo hicieron a Irlanda y decidieron que la nueva catedral sustituiría a la antigua nórdica.

Parte de la belleza de este edificio, considerada por la iglesia como la catedral oficial a día de hoy, se encuentra en que conjuga dos estilos arquitectónicos: el románico y el gótico. Además, contaba con numerosas criptas que fueron utilizadas como cimientos, lo que implicó la inestabilidad del edificio y los posteriores derrumbes. De ahí que se hubieran de realizar varias reformas importantes a fin de mantener el inmueble en pie. Esto ha influido en que se puedan encontrar elementos decorativos de diversas épocas en la catedral.

Una de las peculiaridades de este edificio es que contiene la cripta catedralicia más grande de todo el Reino Unido y que, desde hace unos años, puede ser visitada por todo aquel que lo desee. Uno de los personajes más ilustres que yacen en ella es Dean Johnathan Swift, el autor de Los viajes de Gulliver. Además, posee una campana del siglo XIX, con una antigüedad mayor al edificio, así como numerosos objetos que resultan muy valiosos para la iglesia irlandesa.

Quien visite la catedral de Saint Patrick no puede dejar la oportunidad de subir hasta el ático, desde donde se pueden disfrutar de unas impresionantes vistas de la ciudad. El precio de la entrada es de 5,5 libras para los adultos y un euro menos para los estudiantes y los menores. El templo abre prácticamente todos los días del año, salvo la víspera de Navidad, el día de Navidad y el de Saint Stephen’s (26 de diciembre) y hasta las cinco de la tarde, menos los domingos, que cierra dos horas antes.

Foto Vía Flickr

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