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La leyenda de los salmones del conocimiento

Irlanda es una tierra de seres mágicos y leyendas que se entremezclan con la historia del propio país. En post anteriores hemos hablado de algunos de estos personajes mitológicos, pero hoy vamos a centrarnos en una leyenda que es muy similar a un cuento. Se trata de la leyenda de los salmones del conocimiento.

La historieta se ambienta en el río Boyne, que transcurre por los condados Louth y Meath. En el río vivía un salmón mágico, cuya piel brillaba como la plata. Según decían los druidas quien lo comiera ganaría sus poderes mágicos y tendría gran conocimiento sobre todas las cosas. Cerca del río vivía el viejo poeta Finnegas, que llevaba años intentando hacerse con tan preciado pescado.

Un día llegó a la zona un muchacho llamado Fionn temeroso de que los que habían matado a su padre en el campo de batalla hicieran lo mismo con el. El viejo poeta le acogió en su casa, porque de este modo no le capturarían nunca. Le dijo que le enseñaría a escribir y, a cambio, el joven se encargaría de la limpieza de la choza y hacer la comida.

Un día Finnegas salió a pescar, como era costumbre. Al poco tiempo regresó a su casa llevando en las manos el preciado salmón del conocimiento. Orgulloso y contento por tal mérito le ordenó a Fionn que le preparara el salmón, mientras el iba a buscar más leña para avivar el fuego. Le ordenó no probarlo y, todo contento, volvió a salir de la cabaña en dirección al bosque.

Obediente, Fionn se sentó mirando al fuego para ver como se cocinaba el salmón. Estaba maravillado pensando en cómo sería tener todo el conocimiento que se le presuponía. Mientras tanto percibió que en el lomo del salmón aparecía una ampolla. Sin pensárselo tocó el abultamiento del pescado con su dedo. Se quemó e, instintivamente, se llevó el dedo a la boca para tratar de calmar el dolor.

De este modo se convirtió en el primer hombre que probaba los salmones del conocimiento. En ese momento Finnegas regresó a su casa y le preguntó qué había ocurrido, lo que originó que escribiera un poema por el que se transmitió esta historia. En ese momento fue cuando el joven se dio cuenta de cual era el poder: conocer el futuro.

Desde entonces, cada vez que se llevaba el pulgar a la boca, como el día que se quemó, el don lo cubría y el impenetrable muro entre el presente y el futuro se diluía para él y sabía lo que iba a venir. A día de hoy la leyenda dice que Fionn no ha muerto, simplemente duerme en una cueva esperando el día en que  Irlanda más lo necesite. Entonces, y sólo entonces, despertará para defenderla.

Foto Vía Flickr