Los Dullahan, la leyenda de Sleepy Hollow

Dullahan

¿Recordáis una película, que ya cuenta varios años, llamada Sleepy Hollow? Era una película de terror protagonizada por Johnny Deep y que estaba inspirada varios siglos atrás. Sus orígenes, y lo que inspiró la maligna figura de la película está inspirada en parte en un ser mitológico irlandés: el dullahan. Otra parte corresponde a una leyenda norteamericana.

El dullahan es una de las criaturas más espectaculares y siniestras del mundo de las leyendas irlandesas y que, según se dice, habitaba en los condados de Sligo y Down. A día de hoy son varias las fiestas que los recuerdan a medianoche, cuando aparece un jinete salvaje vestido de negro, montando un caballo oscuro y resoplando por el campo.

Los dullahans son seres que andan por el mundo sin cabeza. Normalmente la llevan en la silla del caballo, frente a ellos o en alto en la mano derecha. ¿A que ya encontráis las similitudes con la película? La cabeza parece una masa rancia con color queso enmohecido.

Suele tener una estúpida sonrisa que divide la cara de oreja a oreja y los ojos. La cabeza entera brilla intensamente con la fosforescencia de la materia en descomposición y la criatura puede utilizarla como una linterna para guiar su camino a lo largo de callejuelas oscuras de la campiña irlandesa. Siempre que se detiene el dullahan, un mortal muere.

El dullahan está poseído de una vista que a los mortales nos resulta sobrenatural. A modo de celebración levanta su cabeza cortada en alto y así puede observar grandes distancias en el campo, incluso en la noche más oscura. Los que miran desde las ventanas para verle pasar son recompensados con un golpe en el ojo o les empieza a gotear sangre de una de las cuencas.

El dullahan utiliza una espina dorsal humana como un látigo. En algunas partes del país, tales como el condado de Tyrone el dullahan conduce un coche negro conocido como el entrenador. Está tirado por seis caballos negros y viaja tan rápido que la fricción creada por su movimiento a menudo prende fuego a la maleza a lo largo de los lados de la carretera.

Todas las puertas que se encuentra a su paso se abren para permitir que la entrada al conductor. Por muy firmemente que están bloqueadas nada le impide entrar. De este modo, nadie está realmente seguro cuando se acerca uno de estos seres diabólicos.

Foto Vía Thomas V O’Connell

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