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La leyenda del Ángel de la Resurrección, en Cork

Uno de los lugares de paso obligados para todo aquel que visite Cork es su catedral, llamada de Saint Finbar, nombre que recibe por ser el patrón de la ciudad irlandesa. El templo está levantado sobre un antiguo monasterio medieval. Se trata de un espacio dedicado al rezo desde hace siglos, pero el aspecto que tiene actualmente es el del siglo XIX.

William Burgues fue el que ideó el nuevo edificio, que cuenta con tres impresionantes torres que la hacen visible desde diversos puntos de la ciudad, siendo de los más espectaculares de Cork. Además de diseñar la iglesia este arquitecto es recordado por haber donado una escultura de lo más peculiar, que se puede considerar pequeña si la comparamos con la imponente catedral.

Es más, se le conoce más por este regalo, que podría considerarse envenenado, que por la impresionante labor constructiva que llevó a cabo.

A esta pieza,  elaborada en cobre y papel de oro, se está ubicada en el pináculo del santuario. De este modo es visible para todo el que se acerca a la catedral. Es más, la mayoría de la gente lo busca con la mirada al llegar a la zona, mas que fijarse en la imponente catedral. En cuanto ven que ahí sigue colocado es ya cuando se centran en analizar el edificio.

Volviendo a la escultura de Burgues, se la conoce como el Ángel de la Resurrección y representa a un ser alado tocando una flauta, probablemente una melodía celestial. A pesar de la imagen tan bella, bucólica y serena que ofrece tras, este ángel hay una leyenda que puede llegar a poner los pelos de punta a más de uno en cuanto la conoce.

Se dice que, el día que la escultura se caiga de la catedral será el anticipo al fin del mundo y de toda la humanidad. Así, como os imaginaréis, los responsables de la catedral cuidan con todo el esmero del mundo a este pequeño ángel, que brilla como el primer día, aunque las piedras de detrás no estén tan limpias.

La catedral puede visitarse todos los días (en invierno los domingos no), en un horario bastante amplio que suele ir hasta las cinco de la tarde. Para acceder hay que pagar una entrada que cuesta 3 euros, en el caso de los adultos, y 1,5 euros, en el caso de los menores de 18 años y todos aquellos que presenten un carnet de estudiante a la hora de comprar el ticket.

Imagen: Degreezero2000