Piedras de Beaghmore, testigos del pasado irlandés

beaghmore

En las tierras de Irlanda del Norte, sobre un costado de las Montañas Sperrin, y emplazados en la turba que domina la zona, y de la cual fueron rescatados, se levantan los megalitos conocidos como Piedras de Beaghmore, unas sorprendentes formaciones que hablan fielmente del pasado prehistórico que tuvo la Tierra de los Ires, y de su población celta.

Si bien tal conjunto lítico posee el 80% de su superficie en el condado de Tyrone, los complejos prehistóricos abarcan también territorios de los condados de Londonderry y Sperrins Fermanagh. Pero, sin lugar a dudas, el mayor esplendor de estas obras se alcanza en Beaghmore, o “Páramo de los Abedules”.

El sitio comenzó a investigarse en la década de los 40, cuando se descubrieron alrededor de 1269 piedras, las cuales mostraban, tras exhaustivos análisis, una datación correspondiente a la Edad de Bronce, aproximadamente del 1600 AC; aunque en otras excavaciones se pudieron recuperar utensilios y objetos varios fechados entre los años 2900 y 2600 AC.

El conjunto consiste en siete círculos casi perfectos, divididos en tres pares y uno solitario, acompañados además por diez líneas de piedras. El circulo solitario es de mayores dimensiones que el resto, y contiene en su interior mas de 800 piedras que han sido bautizadas como “Dientes de Dragón”.

Y en cuanto a su finalidad, se habla desde funciones sociales de enterramiento, lo cual puede ser posible ya que se han descubierto restos incinerados de personas. Pero también se sostiene la teoría que habla sobre sus objetivos astronómicos, los cuales podrían basarse en la medición de movimientos solares y lunares, con los cuales los constructores podrían haber marcado el tiempo u eventos importantes.

Se puede llegar al predio desde Cookstown, del que dista poco más de 16 Km., pero antes de su visita se debe estudiar bien el camino, ya que las señalizaciones son escasas. Pero seguramente seremos recompensados una vez alcanzado el destino, especialmente elegimos las primeras o ultimas horas del día, cuando el astro rey hace un juego de luces y sombras con las piedras que, seguramente, nos dará un espectáculo para recordar.

Foto Vía: irondonkey

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