Los grafities, un recurso turístico más en Belfast

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Belfast es una ciudad que continúa marcada por las claras diferencias entre uno y otro sector. A pesar de que el nivel de conflicto se ha reducido mucho respecto a años anteriores el enfrentamiento aún sigue vigente en determinadas zonas de la capital de Irlanda del Norte.

Y aunque no sea así lo que quedan son los restos de esa diferencia de opiniones, por decirlo de algún modo. Hace años las pintadas en los murales y los graffities se convirtieron en uno de los principales modos en que los descontentos se expresaban. Muchos de ellos aún no han sido limpiados, desde hace décadas.

Es así como los graffities de determinadas zonas de la ciudad se convirtieron en un elemento más de Belfast. Si hay quienes se decantan por acudir al castillo de Belfast para conocer la historia de esta ciudad los hay que prefieren conocer el pasado de la capital de Ulster de un modo diferente, tocando y observándolo con sus propios ojos. Y es que en los últimos años cada vez son más las personas que buscaban los barrios del oeste de la ciudad para fijarse en los graffities con los que los ciudadanos descontentos se expresaban.

Los más macabros no sólo se fijaban en los mensajes políticos, religiosos o de cualquier tipo que había en los murales, sino que también buscaban cualquier signo que pudiera evidenciar que allí se había producido un atentado del IRA. Poco a poco esto fue evolucionando y fueron muchos los que se olvidaron de que realmente había unos ideales detrás de los graffities y pasaron a convertirse en un recurso turístico más de Belfast.

Shankill y Falls, dos barrios considerados problemáticos y por los que hace unos años a los turistas ni se les ocurriría pensar se convirtieron en la máxima expresión del turismo. Tanto que incluso las autoridades empezaron a ver con mejores ojos los grafities y no tratan de eliminarlos. Son parte de la historia de la ciudad y, como tal, pueden ser utilizados para atraer a un mayor número de visitantes. En Belfast, este lugar es uno de los imprescindibles de visitar.

Poco a poco, y como todas las modas, la cosa fue evolucionando. Los artistas han tomado las calles y además de mensajes reivindicativos los turistas ya pueden observar toda una serie de creaciones artísticas de lo más variado, no sólo políticas y religiosas. Incluso en los últimos años ha surgido una nueva moda: que los visitantes se conviertan en artistas. Dejan su huella en los murales bien sea a través de un dibujo o con su firma.

Foto Vía Valtor

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