Dublín, ciudad artística y cultural

Instituto Cinematografico de Dublin

Las lluvias y el viento han vuelto a hacer acto de presencia en Dublín. El repiqueteo de las gotas de lluvia sobre la calzada y el oscuro cielo amenazante le dan a la ciudad un aire más nostálgico y acorde con lo que de ella imaginamos todos. Curiosa sensación ésta, capaz de mezclar lo más gris de su clima con el colorido alegre de sus gentes; y es que, en Dublín, nadie parece alterarse. Acostumbrados como están a las lluvias ni tan siquiera parecen usar el paraguas pues el viento que suele soplar aquí hace incómodo el manejarlo. Tomad nota, no lo olvidéis, que el elemento que jamás debe faltar en vuestro equipaje al venir a esta tierra (sea la fecha que sea, pero especialmente en invierno) no es el paraguas, sino un buen chubasquero que os cubra.

No obstante, para ser sincero, lo cierto es que la constante lluvia y el tiempo gélido hizo de escenario complementario para algunas de las visitas que tenía preparadas, todas ellas lejos de los circuitos turísticos habituales. ¿Qué mejor escenario podía pintar para mi idea de adentrarme en lo más bohemio de Dublín? la vida bohemia, la cultura hecha arte, los sabios olores del papel ajado o los recuerdos antiguos de fotos de otras épocas.

Dublín sabe proteger su cultura como nadie; sabe valorar y fomentar el arte como pocos países lo hacen. ¿Nunca os habéis parado a pensar por qué esta ciudad cuenta con tantos buenos músicos? ¿o por qué un país tan pequeño como Irlanda cuenta ya con cuatro premios Nobel de Literatura, el último a Seamus Heaney en el año 1995?

Muchas de sus fiestas se basan en algunas corriente artística. Por ejemplo, durante la fiesta de “Fringe“, en Junio, hay obras de teatro por las calles dublinesas y enseñan a los niños este noble arte. En agosto celebran la “Cultural night” en la que los museos permanecen abiertos toda la noche. El “Bloomsday” está dedicado a la figura de Leopoldo Bloom, personaje central del “Ulyses” de James Joyce, día en que en Merrion Square, una plaza que os recomiendo encarecidamente visitéis, quien quiera puede leer un pasaje de este libro y comentarlo y hacer tertulias sobre él. Podría citaros muchos más ejemplos y lugares, como el Museo de James Joyce o el Museos de los Escritores Irlandeses. No en vano, Dublín es Capital de la Literatura, título otorgado por la Unesco con el que se le reconoce su perfil cultural y su entrega al mundo literario.

Dublín rezuma arte por todos sus poros y es en Old Temple Bar donde mejor podéis sentirlo. En ese barrio se reúnen museos, teatros, curiosas tiendas y locales donde tomar un café o una pinta acompañado de un buen libro o de una interesante charla cultural.

Uno de esos sitios es el Instituto de Cinematografía, un lugar concurrido no por turistas, sino por los propios dublineses. Allí, salas de cine y pubs se dan la mano en torno a una plaza central donde las mesas están dispuestas a la distancia justa para gozar de intimidad para leer un libro o escribir, o bien para compartir un rato de charla acompañado.

No muy lejos se encuentra el Archivo Fotográfico Nacional donde hay una excelente exposición de fotos antiguas que nos ofrece un entrañable recorrido por la vida y costumbres irlandesas desde principios del siglo XX.

Pero como os decía, nuestro recorrido por el Old Temple Bar nos llevará no sólo por museos sino también por curiosas tiendas, como la de tatuajes más conocida de todo Dublín, o como aquella otra en que nuevos modistos se han reunido para alquilar un local y compartir gastos para así poder exponer sus nuevas creaciones, o bien aquel otro local totalmente subvencionado por el Estado en el que cualquiera puede reservar gratuitamente un día su uso con la única condición de que el evento esté relacionado con el arte y la cultura.

Desgraciadamente, la lluvia, fiel acompañante por las calles de un barrio evocador de tiempos pasados, se torna incómoda cuando nuestros pasos entran en zonas más turísticas.

Cuando ésto es así no hay más remedio que buscar protección tras las llamativas puertas de algún pub. No podía ser menos, y dado las horas, indicadas para almorzar, mi elección no fue un pub sino un peculiar restaurante: “The Church“, un restaurante localizado en una antigua iglesia protestante donde un día se casara Arthur Guinness o donde el propio Haendel practicara, en el órgano que aún se mantiene, su “Mesías” , antes de presentarlo al mundo. Sencillamente, espectacular.

The Church Dublin

The Church Dublin

…. Las 2. Hora de ir a la estación de tren de Heuston. Galway nos espera…

Días anteriores en el viaje…

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1 comentario

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  1. ancenda dice:

    estaria interesante el tener fotos antiguas, no crees?

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