La Orden Cisterciense, creadora de hermosas abadías

Abadia de Mellifont

Cuando uno piensa en Irlanda piensa en una isla verde esmeralda de castillos, aldeas y antiguas abadías. Es una nación católica, uno de los sitios en Europa dónde el catolicismo prendió con fuerza y ni siquiera la Reforma pudo hacer mucha mella.

La presencia de abadías por toda la geografía irlandesa es una constante, enteras, en funcionamiento todavía o en ruinas. Aquí y allá, en varios condados e incluso en islas en las que hoy no vive nadie se distingues ruinas monásticas.

Muchas de ellas son obra de una orden cristiana en particular: la Orden Cisterciense u Orden del Císter. Este grupo católico nació en 1098 de la mano de Robert de Molesmes, en Francia, y supo jugar un rol religioso muy importante. Sus miembros proclamaban el ascetismo, la actividad litúrgica y la apostólica y el aislamiento y hacían mucho trabajo manual así que las abadías eran instituciones que se autoabastecían.

El establecimiento de la orden en Irlanda se dio de la mano de San Malaquías de Armagh. En su viaje a Roma visitó la iglesia de San Bernardo en Clairvaux y quedó impresionado por lo que mandó a muchos monjes irlandeses a prepararse en las abadías cistercienses de Francia a partir de entonces.

Los primeros cisterciences  llegaron a Irlanda en 1142 y fundaron una colonia mixta de franceses e irlandeses. La primera abadía de la orden en fundarse fue la hermosa Abadía Mellifont y a partir de entonces aparecieron muchas más por todo el país. A la gente le gustaba la orientación de los monjes hacia la agricultura, el trabajo y el ganado y además estos eran muy austeros e iban de la mano con la pobreza general. Para el momento en que llegaron los normandos en 1169 la orden ya estaba muy bien instalada y muchas de las viejas abadías que hoy son ruinas son obra suya.

Por supuesto, la supresión de los monasterios ordenada por Enrique VIII en su Reforma Anglicana atentó contra la orden y todas las tierras fueron confiscadas. Cromwell fue después el encargado de demoler abadías y continuar con las confiscaciones y a partir de entonces los privilegios fueron mermando con las consiguientes revoluciones y cambios sociales pero el legado de la orden todavía es bien visible en Irlanda.

Foto: vía Around Ireland

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