Bantry House, Elegancia, Historia y Belleza

Bantry House

Bantry House, con la bahía al fondo

Las cinco de la tarde; el carrillón del vestíbulo marca trémulamente los primeros compases de la tarde. Uno, dos, tres, cuatro, hasta cinco toques acompañan los pasos de la condesa mientras la ligera brisa ondula su vestido blanco de seda ribeteado con encajes. Tras la magnífica puerta de hierro forjado, que chirría ligeramente al abrirse, mil sensaciones embriagan sus ojos. Los más bellos jardines que jamás pudieran soñarse despliegan sus más elegantes artes mostrando rosas, gardenias y tulipanes traídos de sus viajes por Europa. Florencia, Salzburgo y París alargan su sombra hasta el mismo condado de Cork, junto a la bahía que un día sus antecesores hubieran de defender del asedio de la armada francesa.

Imaginación. Es la que una y otra vez parece volar cuando se pasa de estancia en estancia en Bantry House, el más perfecto ejemplo de lo que siempre hayamos podido soñar en una auténtica mansión inglesa. Elegancia, Historia y Belleza, todas de la mano para sembrar nuestro camino de ilusiones y recuerdos de una época tan distinta a la nuestra, donde el respeto y el honor eran la bandera del comportamiento social.

Lo que hoy día es un museo que alberga una importante colección de obras de artes y enseres de siglos pasados, nació al mundo en el año 1700. Tras años de construcción fue la familia White, quien la compró en el año 1730 gracias a los servicios prestados en la defensa del país por Richard White, quien acabaría convirtiéndose en el primer conde de Bantry. Dicho título, sin embargo no le fue otorgado a la familia sino hasta el año 1816 y fue el segundo conde, su hijo Richard White, nacido en el 1800, quien dotó a la mansión de la personalidad que hoy posee.

En años de nobleza donde la imagen era parte primordial del día a día, Bantry House sufrió un cambio radical de imagen. El segundo conde de Bantry no sólo impregnó la casa de lujo y boato, sino que además construyó unos magníficos jardines que hoy día son la joya del lugar. Amante de los viajes por Europa, el conde se trajo multitud de ideas que había ido recabando de lugares como Florencia o París para plasmar en sus jardines.

Unos 180.000 m2, que es la superficie que tienen, daban espacio suficiente como para construir una gran obra de arte. Basados en los mejores jardines de Francia e Italia, éstos presentan parterres temáticos, como el que diseñaron a principios del siglo XVIII en un lateral de la casa, dedicado exclusivamente a las rosas. En la fachada sur, y nada más salir de la mansión, la vista se pierde en los bellísimos jardines italianos, que datan del año 1850, y que están inspirados en los jardines de Bóboli que hay en las afueras del centro de Florencia. En la parte central, situado entre cuatro parterres de simetría perfecta, una magnífica glorieta de glicina que está considerada como la más grande que existe en Irlanda. Y justo en medio de la glorieta, una espectacular fuente con un surtidor no menos bello.

Pero si algo llama la atención de los jardines de esta parte sur, es la llamada “escalera al cielo” desde donde, tras subir los cien escalones que la coronan, hay unas vistas que difícilmente se olvidan. Desde arriba aprestaos a descansar las piernas, la vista y el espíritu para disfrutar no solo de los jardines que se desplegarán en toda su gloria ante vosotros, sino también de la majestuosa y señorial casa y, sobre todo, de la bahía que se extiende a su espalda, y la isla de Whiddy que descansa en el centro de sus tranquilas aguas.

El edificio en sí, aunque elegante, es muy sobrio. La fachada norte, la principal, se levantó en el año 1740, y queda frontal a la bahía. Entre las escaleras de entrada y ésta, otro enorme jardín se abre ante nosotros para acabar en un amplísimo mirador que prácticamente “cuelga” sobre las aguas. Junto a este jardín, otra enorme rotonda, que una vez más me hace imaginarme los días de grandes fiestas, cuando los vehículos lujosos se acumulaban a su alrededor, muestra otra de las obras de arte de esta casa, una estatua de la mítica Diana.

Dentro los muebles antiguos, los cuadros y los enseres son dignos de verse uno a uno; como los del comedor, en tonos azules, presididos por dos enormes retratos del rey Jorge III y su esposa; o la biblioteca, inundada de luz y con unas columnas clásicas en mármol que también un día fueran testigos de conciertos de música, no en vano, en su interior hay un piano muy valioso que data del siglo XIX, o como el salón rosa, el más lujoso de la Mansión, creada originalmente en conmemoración de la boda de María Antonieta.

Estética italiana y francesa se dan la mano y rezuman por todos los poros de Bantry House. Un lujo que ahora es posible visitar (ya desde el año 1946, cuando se abriera al público), aunque su propiedad y habitabilidad aún sigue perteneciendo a los actuales condes de Bantry.

Bantry House jardines

INFORMACION PRACTICA DE BANTRY HOUSE

  • Localización: en Bantry, condado de Cork
  • Distancia a Cork: 84 kms.
  • Abierto del 6 de abril al 31 de octubre
  • Horario: de 10 a 18 h.
  • Precios:
    • Adultos: 11 €
    • Niños (entre 6 y 16 años): 3 €
    • Niños de menos de 6 años: gratis
    • Familias (2 adultos + 2 niños): 26 €
  • Más información sobre el condado: Cork

Foto 1 vía: Schorle
Foto 2 vía: BantryHouse

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