Antes de viajar a Irlanda me dijeron unos amigos que la isla esmeralda es algo así como Galicia, pero más verde, más húmeda. Y creo que no les faltó razón. Hay quien opina que en Irlanda siempre llueve, pero es precisamente a la lluvia a la que hay que agradecerle el fascinante paisaje irlandés. Los que os consideráis amantes del turismo rural y las fotografías no podéis dejar pasar Irlanda.
En Irlanda hay paisajes para todos los gustos y sentidos: ríos, lagos, colinas verdes, llanuras empapadas de abadías, monasterios y castillos, playas, islas, acantilados… Un destino que nos invita a múltiples actividades, rutas de senderismo, paseos a caballos, cruceros fluviales y, sobre todo, a disfrutar de sus genuinas fiestas y el encanto de sus tradiciones ancestrales.
Y todo envuelto en la célebre hospitalidad y amabilidad irlandesa que, a decir verdad, no es un dicho sino una certeza. Al irlandés le gusta que los turistas se adentren en sus tradiciones: te invitan a bailar su música, a que pruebes sus quesos, su cerveza, hacen lo posible para que el extranjero se sienta cómodo y como en casa. Porque Irlanda es una enorme casa, con un espectacular valle verde para todos.
DESTINOS TURÍSTICOS
Dublín, como capital de Irlanda, es el destino más solicitado por los turistas. Su laberinto de callejuelas, sus viejos edificios de piedra, la silueta cristalina del río Liffey y, sobre todo, la animada zona de Temple Bar son sus principales argumentos turísticos. Asimismo, Dublín es una ciudad muy cultural, con museos que van desde la historia más antigua a la cerveza, con la famosa Guiness Storehouse.
Más al sur, junto a la costa, la ciudad de Cork se ha convertido en otro de los grandes referentes turísticos en la última década. Desde que en el 2005 fuera elegida Capital Europea de la Cultura, el ambiente ha crecido muchísimo. Su pintoresco puerto, sus museos (como el de la mantequilla, muy famosa aquí), sus monumentos victorianos y sus iglesias, la hacen un regalo para los sentidos.
Belfast es la capital de Irlanda del Norte, y otro destino interesante. Situada en la costa este irlandesa, es un compendio de edificios georgianos, victorianos y eduardianos. A pesar de su mezcla cultural y arquitectónica, el turista que llega a Belfast se siente atraído por el pasado más reciente, con los barrios en donde se vivieron graves disturbios vinculados con el IRA irlandés.
No podemos dejar atrás lugares como el condado de Connemara, que alberga tal vez los paisajes más bonitos de Irlanda, así como la costa irlandesa, tal vez no apta para el baño por lo frío de sus aguas, pero sí para ver espectáculos de la naturaleza como los Acantilados de Moher, la Bahía de Dingle o las Islas de Aran. Wicklow y Waterford son otros dos condados que, por su exhuberante naturaleza, hay que visitar.
CLIMA
Difícil precisar algo concreto del clima de Irlanda, porque cambia mucho de un día para otro. Suele llover, sí, durante todo el año, pero no tanto como la gente se piensa. Sea verano o invierno, os puede sorprender la lluvia. También es cierto que el día se puede levantar muy oscuro, y al mediodía esté en lo alto un sol radiante. De ahí que para viajar a Irlanda, lo mejor es consultar días antes el tiempo que puede hacer, y no hacer cálculos con antelación de meses, ya que lo mismo os equivocáis de pleno.
MONEDA
La moneda en Irlanda es el euro, aunque si vas a Irlanda del Norte allí la moneda es la libra, ya que pertenece al Reino Unido. Hoy en día 1 euro equivale a 0,88 libras esterlinas.
GASTRONOMÍA
Nunca faltan las patatas en los platos irlandeses, ni siquiera en los tradicionales desayunos irlandeses, donde veréis los potato cakes junto a los huevos, bacon, salchichas y demás. Durante el día muy típico es el estofado irlandés, que se come siempre el día de San Patricio, la carne de cordero, las ostras, el salmón… Y todo ello acompañado de la clásica pinta de Guiness. Para después de comer, nada mejor que el café irlandés.
IDIOMA
En Irlanda conviven como lenguas oficiales el ingles y el gaélico, de origen celta. Este gaélico se habla principalmente en las zonas rurales de la costa occidental de la isla, la que se conoce como Gaeltacht.
COMPRAS
Productos típicos en Irlanda son los clásicos tweed, unos jerseys de lanade color crudo. Tampoco puede faltar todo lo referente a la artesanía celta, con anillos, pulseras, colgantes, además de joyas y cristal de Waterford. Los souvenirs con la silueta de los tréboles o San Patricio, además de todo lo relacionado con la cerveza Guiness también los encontraréis por cualquier lado.
ALOJAMIENTOS
Las posibilidades de alojamiento en Irlanda son muy variadas. Además de los típicos hoteles, encontraréis hostales, casas de alquiler, los célebres bed & breakfast, más baratos y asequibles, casas rurales, granjas, e incluso castillos que han sido rehabilitados y adaptados para el turismo. Los precios son para todos los gustos.
AEROPUERTOS
En Irlanda hay cuatro aeropuertos por encima del resto. En primer lugar el Aeropuerto Internacional de Dublín, situado a diez kilómetros al norte de la ciudad; tras él tenemos el Aeropuerto Internacional de Belfast, a unos 30 kilómetros al noroeste de la capital; el Aeropuerto Internacional de Cork, a 8 kilómetros al suroeste; y el Aeropuerto Internacional de Shannon, a 25 kilómetros de Limerick.